Hospital electorero

•2 febrero 2010 • Dejar un comentario

[Por Leo Novykh]

Una de las obras realizadas por Luis Casteñeda Lossio, que mayor repercusión mediática ha tenido, que duda cabe, ha sido el Hospital de la Solidaridad. Varios casos muy publicitados por televisión, han sido socorridos por el hospital de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Pero cabe preguntarse ¿es necesario que el presupuesto de la comuna limeña sea gastado en otras jurisdicciones?

El año 2008 tuve la oportunidad de ver una gran plaza en el centro de Chiclayo, en la que funcionaba el mencionado hospital; ahora leo en blogs que hay uno en Tacna. El distrito de Paucarpata también cuenta con instalaciones de este hospital, y no dudamos que es necesario atender uno de los pilares fundamentales de cualquier nación, como es la salud, pero acaso el municipio limeño tiene permitido gastar su presupuesto en obras que beneficiaran a provincias lejanas a su jurisdicción, más aún, cuando el acalde limeño (que es buen acalde, no hay duda) está en plena campaña presidencial.

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Libertad d’Expresión

•18 noviembre 2009 • Dejar un comentario

[Por: Leo Novykh]

Qué no tendríamos de no existir la libertad de expresión, siendo esta la más exquisita de las formas de expresar lo que el ser humano es auténticamente

el tener coartado el derecho de manifestar sin amarras, el alma íntima de cada persona, que demuestra lo versátil que es el hombre

no es más que condenar al espíritu mismo del ser humano, a una pesada cadena, que no sólo cerrará su boca, sino que aplastará su esencia

sería lo mismo que cortar las manos al artista, que arrancar la garganta al cantor, que sellar los labios del poeta

la libertad de poder criticar, es la esencia de una democracia que se precia de ser auténtica, una democracia sin esa libertad, no es más que una pantomima del poder, de ese poder que se gana con aplausos de esclavos y nunca con las palmas de hombres libres

el tener amordaza a esta verdad, es la condena de los tiranos, que ilusamente confían en poder acallar por siempre esta fuerza, ¡que mentira más grande! está en la naturaleza del hombre el combatir a ese poder, el librarse y poder gritar con furia que su voz no se sujeta con nada

Libertad d’Expresión

•18 noviembre 2009 • Dejar un comentario

[Por: Leo Novykh]

Qué no tendríamos de no existir la libertad de expresión, siendo esta la más exquisita de las formas de expresar lo que el ser humano es auténticamente

el tener coartado el derecho de manifestar sin amarras, el alma íntima de cada persona, que demuestra lo versátil que es el hombre

no es más que condenar al espíritu mismo del ser humano, a una pesada cadena, que no sólo cerrará su boca, sino que aplastará su esencia

sería lo mismo que cortar las manos al artista, que arrancar la garganta al cantor, que sellar los labios del poeta

la libertad de poder criticar, es la esencia de una democracia que se precia de ser auténtica, una democracia sin esa libertad, no es más que una pantomima del poder, de ese poder que se gana con aplausos de esclavos y nunca con las palmas de hombres libres

el tener amordaza a esta verdad, es la condena de los tiranos, que ilusamente confían en poder acallar por siempre esta fuerza, ¡que mentira más grande! está en la naturaleza del hombre el combatir a ese poder, el librarse y poder gritar con furia que su voz no se sujeta con nada

El Honor, los Valores y el Dinero

•31 octubre 2009 • Dejar un comentario

Por Pedro Pablo Bellido

Quiero pensar en cuál es la relación entre los valores que practicamos y defendemos en nuestro diario vivir y el dinero que anhelamos tener para obtener para satisfacer nuestras necesidades básicas o suntuarias.

Veo que vivimos en una sociedad en la que constantemente leemos en los medios de comunicación que todas las personas tienen un precio, y quien diga que hay personas que no tienen precio esta en un error según una gran porción de nuestra sociedad.

Los ejemplos, lamentablemente, abundan. Los policías de transito en mi ciudad no solo tienen precio sino que… ¡Están en Oferta! Salen a las calles a buscar infractores y luego dicen sus típicas frases: “Bueno señor, yo no quiero hacerle daño, así que usted dirá…” o “¿Usted sabe cuanto cuesta esta papeleta? Ahora han subido y ese dinero no es para mi, es para la municipalidad” en fin, el tema de la policía es un caso aparte, el punto es que sus sueldos son tan bajos que los degrada a vender su honor y el de su institución para poder cubrir las necesidades personales.

Hace poco leí que acelerar un proceso en el poder judicial, costaba unos 400 soles en promedio (me parece gracioso que se diga la palabra promedio, realmente la corrupción es tan escandalosa que esta sujeta a muestreos estadísticos, solo falta que nos indiquen también la desviación estándar o el grado de confianza de una coima) si consideramos que un sueldo promedio de un trabajador administrativo del PJ es 810 soles, quizás podemos una vez más tratar de relacionar la necesidad económica con el precio que tiene el honor de las personas.

Considero que el honor de las personas es todo el esfuerzo que cada individuo hace para defender sus valores, es así que si una persona vive una vida a cabalidad defendiendo por sobre todo aquellas creencias, posiciones y objetos que valora (valores) tendrá un honor, si lo hacen por generaciones será una familia reconocida por su honor y si lo hace toda una nación entonces sus ciudadanos serían reconocidos por ello.

El honor y los valores, están íntimamente relacionados, sin valores no hay honor y sin honor… no hay porque defender los valores. Esto parece teoría pura, y como diría mi profesor de macroeconomía: Me gustaría agregar dos variables a esta ecuación: la pobreza y la oferta de dinero sucio.

Cuando a una persona bien educada y correcta, la pones en apuros económico y le ofreces dinero a cambio de un servicio que va en contra de su honor y por ello la defensa de sus valores, ¿podríamos realmente, en una situación así, comprar la conciencia y los valores de una persona?; dejemos esta pregunta un momento en el aire y definamos claramente los parámetros de esta ecuación.

Coincido con Tünnermann (1998) cuando define que los valores son una serie de creencias seleccionadas e incorporadas a la conducta, y que esta serie de creencias le dan dirección a la vida de las personas, considerando esto yo defino que el honor es la defensa de dichos valores.

Si uno defiende sus creencias con pasión poco a poco irá creando una reputación y un honor que defender, un nombre (o apellido) que cuidar. Conociendo ello, las empresas declaran sus valores y se los hacen saber a sus colaboradores para que estos valores guíen las labores cotidianas de sus trabajadores, sus gerentes deben estar comprometidos en dar ejemplo de compromiso con la declaración de valores y generar una influencia positiva en sus mandos medios y ellos en los trabajadores más jóvenes o menos expertos.

Individualmente, las personas toman como valores aquello que aprendieron con su formación temprana, aquellas enseñanzas que recibimos de nuestros padres cuando niños y que poco a poco se han ido formando por la influencia de la escuela, la familia, los amigos, la iglesia, los medios de comunicación y los propios razonamientos e interpretaciones que cada uno obtiene atreves de las experiencias vividas.

Es lógico pensar que las sociedades de determinadas zonas geográficas tienen unos valores similares pues se ven expuestos a similares influencias, por ejemplo: La sociedad japonesa en su conjunto tienen un concepto del honor tan alto que es socialmente aceptado y estimulado el quitase la vida si uno no protege el honor de su nombre, familia o empresa, por lo que podemos considerar que el honor esta por encima de la vida. En la sociedad latinoamericana la familia y su protección están por encima del la vida y frases como “daría la vida por mis hijos” son comunes en las reuniones familiares, pero no tanto así el honor que si podría ser sacrificado por la vida o comodidades de la familia.

Las organizaciones públicas y privadas promueven la defensa de sus valores institucionales y sus códigos de conducta, sancionan y premian a aquellos que obran en contra y a favor de los objetivos de la organización, pero con todo esto seguimos siendo teóricos y las variables necesidad y dinero mal habido modifican los parámetros del comportamiento de las personas y pueden provocar que estas traicionen la defensa de sus valores en sociedades como la nuestra.

Considero, que es factible comprar el honor de una persona que este dispuesta a sacrificarlo. Y considero que es factible que esto suceda en contextos en los que la práctica de hacerlo esta prácticamente institucionalizada, por ejemplo en instituciones del estado hay quienes son corruptos y quienes no lo son pero ambos comportamientos conviven y son tolerados. Lo que convierte a la corrupción en un cáncer que está allí y que poco a poco (de no ser extirpado) irá haciendo metástasis en todo el cuerpo sano.

En la sociedad la corrupción del estado, es criticada por la sociedad civil que no requiere de usar de los servicios públicos, pero muchas veces cuando las personas (buenas, que critican la corrupción del estado) requieren de hacer un trámite con el gobierno se ven obligadas a caer en el juego sucio de la corrupción y participan en coimas y sobornos a funcionarios públicos que no trabajan correctamente sin la “contribución” necesaria.

No hay nada más triste para una persona de honor que defiende sus valores, que tener que venderlos por necesidad, tener que bajar la cabeza y aceptar dinero que no quiere recibir pero que debe hacerlo para subsistir. Y no hay nada más frustrante que la de tener que participar en la compra de un favor de una persona sin honor, por necesidad.

En las empresas, las cosas son similares, sobornar a un funcionario del estado para conseguir ser favorecido por una buena pro en alguna licitación del estado es un tema de valores. Obtener dinero para progresar económicamente en desmedro de los intereses de la nación esta penado por la ley pero… “todo el mundo lo hace”. Realmente las cosas en el país podrían ser significativamente mejores si todos cambiáramos un poco y valoráramos más los valores con los que hemos sido formados y que han sido deformados por los malos ejemplos de la sociedad.

Ya para terminar, debemos de preguntarnos si realmente se pueden comprar los valores de una persona, hay personas que dicen: yo jamás lo haría! Eso NUNCA! O Primero Muerto! Antes de vender mi nombre… y dañar la imagen o el honor de mi familia. Ok, pero como dirían nuestros criollísimos: Una cosa es con guitarra y otra con cajón! Quizás tienes comodidades y te va bien el la vida y sea fácil decir que tus valores y honor no están a la venta, pero el verdadero mérito está en aquellos quienes no tienen comodidades y que con mucho sacrificio subsisten y que aun teniendo grandes carencias conservan sus valores y respetan su honor por encima de cualquier oferta económica.

De esas personas necesitamos más en nuestra patria, en nuestras empresas y en nuestras familias, para formar un país que realmente practique sus valores y que salga adelante con el pleno ejercicio de las mejores practicas sociales y empresariales.

Parque sin libertad

•14 octubre 2009 • 2 comentarios

[Por Leo Novykh]
[Fotos: desprendida cortesía de R. Reymer]

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Santiago Roncagliolo escribió en su ‘Cuarta Espada’ que para ser escritor en los noventa, se tenía que ser “joven, guapo y drogadicto”, esa corta frase refleja gran parte de la vida intelectual de aquella década. Un país que tenía abiertas las heridas por el terrorismo, causó en los adultos jóvenes un hastío por lo político y una concepción, que en lo artístico era estéticamente poco rigurosa.

La violencia política, tuvo como efecto  una aceptación pragmática del fujimorismo, entendido como algo que, por su misma esencia política, era algo ajeno a la vida íntima de cada joven  y que sólo se mostraba interesante al conseguir buenos resultados en lo económico o en la lucha contrasubversiva.  El joven intelectual de aquella época desdeñaba el sistema  político, entendiéndolo como una mentira algo refinada que se engarzaba a todo el engranaje estatal como un quiste inexpugnable; que resultaba  no ser más que un eufemismo para la corrupción consagrada, a la cual el ‘chino’ se había encargado de hacerle la autopsia.

Lo intelectual, que se halla indivisiblemente ligado a lo artístico, se encontró poco sensible con respecto a la realidad social de su país, la literatura entonces fue encontrada como un subterfugio de ese país maltrecho, trastocándose en un campo para desnudar íntimas controversias, centrándose absolutamente en lo personal, en lo urbano, lo metropolitano.

Si en  la década del setenta, fue característica la militancia política para combatir a la dictadura militar, si la de los ochentas fue la del desencanto y la lucha por sobrevivir, la del noventa fue la consagración de un país que quería escapar de su realidad, de alguna u otra manera, donde el éxito profesional era insaciablemente buscado. ¿Que nos espera para el nuevo siglo?

En el siglo XXI, donde las luchas por retomar la democracia están ganadas (al menos por el momento) y las cifras macroeconómicas, presentan a un Perú que araña las primeras economías. El joven (intelectual o no) no halla un espacio para encontrarse consigo mismo; para encontrar, crear o compartir en lo que cree y valora. Su vida se ve reducida a dos aspectos: Primero, lo estrictamente escolar que hay en la universidad, entiéndase como aprender lo ya establecido, rellenar la prueba no con lo que pueda debatirse en clase, sino con lo que indicó el profesor, donde la investigación es ferozmente combatida por ser extensa y poco práctica. Segundo: por reducir todas las relaciones personales al intermedio del lubricante social (léase alcohol).

Y todo esto puede resumirse en un símbolo, el mal llamado ‘Parque Libertad de Expresión’, el sitio que hasta hace unas semanas fue sede de la Feria del Libro, nuevamente vuelve a ser clausurado. Los candados vuelven a cerrar las rejas, y las cadenas esperan nuevamente llenarse de polvo. Parece mentira que durante varios días, ese lugar se llenó de vida y arte. Desde esta ventana hacemos un llamado (y lo asumimos como misión), para que el parque sea reabierto y se pueda encontrar en él a inéditos grupos de música interpretando, a stands permanentes de literatura no convencional y convencional también, rogamos por la instalación de galerías de arte, de espacios de esparcimiento joven, dónde el intercambio de ideas y la difusión de cultura sea el principal atractivo, un medio de debate donde los contendientes puedan ser también buenos amigos.

Espero que en el parque no sólo se vivan ferias, sino que permanente sea el lugar donde los jóvenes (nos) encontremos…

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P.S.: Hacemos votos para que la estatua de don Simón Bolívar, sea cambiada por una figura que no sea incongruente con el nombre del parque.

EL PODER DE LA ESTRELLA: Una más del APRA

•12 octubre 2009 • 2 comentarios

 Tula Benítes

El alemán Weber sostiene que la política es el esfuerzo por compartir el poder o para influir sobre la distribución del mismo, situando al poder como un fenómeno esencialmente político.

El poder, es inherente a la naturaleza humana, un elemento indispensable en la convivencia de los hombres; no hay prácticamente relación humana en donde una persona no ejerza poder sobre otra u otras, ya que siempre hay quien conduce y siempre quienes son guiados, quien ordena y quien obedece.

La pugna por el poder político puede obedecer al logro de un status, fama, autoridad, prestigio y reconocimiento a nivel social o la aspiración a la realización de valores como la igualdad, fraternidad, justicia, entre otros; siendo ideal que quien pretenda ostentar el poder político, lo haga por fines meramente colectivos y de servicio a la sociedad, lo cual no siempre ocurre o mejor dicho son casi nulas las posibilidades de que así sea, en tanto siendo los partidos políticos los medios de llegada al poder, una vez obtenido el mismo por sus representantes, es prácticamente imposible que éste no sea utilizado en beneficio del partido.

En el Perú, lo expresado líneas arriba se ha apreciado desde siempre y se expresa frecuentemente en la actualidad, sino preguntémonos a la fecha cuántos miembros del partido aprista que es el partido de gobierno se encuentran en puestos claves para la dirección del mismo, en muchos casos sin ser los más aptos para el puesto; o cuántas veces el APRA ha salvado a sus militantes de cuanto escándalo en el que se han visto envueltos; es cierto, el APRA es caracterizado por ser el partido político mejor organizado del país, pero también por ser uno de los más cuestionados; ya sea por la gente que lo integra o por la muy comentada conducta de sus militantes, los cuales por la fuerza de la estrella escapan siempre airosos de manos de la justicia, una justicia que según dejó entrever el Presidente de la Corte Suprema, tiene corazoncito aprista, lo cual se confirma una vez más con el dictamen del fiscal supremo José Peláez Bardales quien la semana pasada pidió al Poder Judicial que archive el proceso penal seguido a la desaforada congresista Tula Luz Benites Vásquez, conocida por la contratación de empleados fantasmas.

Así es, una más del APRA; pese a que la congresista Canchaya desaforada por los mismos hechos que Tula Benítes ha sido condenada a tres años de inhabilitación de todo cargo público, ahora resulta que esta última podría salir libre de polvo y paja, por el PODER de la ESTRELLA.

Por una cultura de muerte

•8 octubre 2009 • 2 comentarios

[Leo Novykh]

No le ha faltado razón a Luis Solari, para referirse al aborto eugenésico como una práctica espartana y nazi. Durante el dominio de Hitler, se llevaron a cabo decenas de proyectos que buscaban crear una sociedad, compuesta por hombres “estéticamente perfectos”; similar situación se presentaba en la antigua Esparta, donde los bebés que nacían con alguna discapacidad, errar arrojados a fosas para que muriesen.

El día de ayer,  una forma más sofisticada pero igual de brutal, amenaza con convertirse en una práctica legal en nuestro país.  El aborto eugenésico, no es más que la sangrienta expresión de un horrible pensamiento, el cual postula que aquellos seres que son diferentes, molestan la vista y sensibilidad del resto de personas “normales” y ello es razón suficiente para  merecer morir antes de nacer. El proyecto de despenalización del aborto eugenésico, no implica solamente la eliminación física de un concebido, que resulta repulsivo a sus padres, sino  consagraría también una cultura hedonista, superficial y abyecta, incluso hasta genocida, puesto que en su esencia lo que busca eliminar a específicos grupos humanos, tales como pacientes con síndrome de down, o de Esclerosis lateral amitrófica, la enfermedad degenerativa que caracteriza a Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes de la ciencia contemporánea, que seguramente no hubiese nacido si ello dependiera de las organizaciones feministas y los comisionados que promueven esta terrible causa.

El principal y pobre argumento utilizado por los mencionados defensores, es el riesgo que corren las mujeres al someterse a abortos clandestinos, argumento que resulta falaz, ya que si fuera aplicado con mayor amplitud, permitiría legalizar la cocaína (que es altamente consumida y atenta contra la salud al ser  fabricada en insalubres pozas de maceración en la amazonía) o la corrupción (si esta tan generalizada, sería preferible despenalizarla para que el Estado funcione con mayor eficiencia gracias a coimas legales).

Seguramente veremos saludando este avance de la muerte, a organizaciones que antes ya promovieron el uso del Anticonceptivo Oral de Emergencia, claro que en aquella oportunidad, aseguraron que la píldora no era abortiva. Podemos ahora dudar de la veracidad de sus argumentos en aquella oportunidad, y desde ya podemos vislumbrar como paso a paso, consiguen sus conquistas: primero fue la píldora, ahora se trata del aborto eugenésico y el ‘sentimental’, mañana veremos aprobados el aborto por ‘necesidad’ y en pocos años nos encontraremos, en un estado semejante al inglés, en el cual los niños nacidos un día antes de cumplir 21 de semanas de gestación, son echados al bote de la basura, mientras sus latidos luchan por no cesar. Seguramente sólo  al ver esta imagen, se sentirán satisfechas.

 

 
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